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Calor y calambres: Entrena sin dolor.

Se piensa que su origen radica en la pérdida de agua y minerales que no han sido convenientemente repuestos antes, durante o después de entrenar. Los calambres ocasionados por exceso de calor y humedad se hallan en los músculos de las piernas, sobre todo. Los minerales son sustancias esenciales para todas las funciones vitales pero la transmisión nerviosa para que funcionen bien nuestros músculos y la reparación del tejido muscular, especialmente tras situaciones de fatiga, requiere una correcta reposición mineral para evitar fatigas y calambres.

El contenido en sustancias minerales de los tejidos es diferente, pero los minerales que más nos interesan en la práctica de la carrera a pie (sobre todo en verano) son el potasio, el magnesio, el calcio y el fósforo.

EL POTASIO:

es el principal mineral de carga positiva (catión) de dentro de las células.

El mantenimiento de su concentración en el humano es muy importante para todos los músculos, incluido el corazón. También es importante para el mantenimiento de una adecuada tensión arterial. Se absorbe en el intestino, por lo que una diarrea en verano hace que el contenido de potasio en nuestro cuerpo caiga y se deba reponer inmediatamente.
Cuando contraemos repetidamente nuestros músculos gastamos potasio. También podemos perder potasio cuando el músculo fatigado termina lesionándose por no estirar correctamente. Se piensa que, de todos los minerales que perdemos con el sudor, el potasio es el menor, pero puede ser arrastrado por las pérdidas constantes de los otros minerales.
Como se halla profusamente distribuido entre las frutas que solemos comer en verano (tomates y frutas tropicales), casi nunca es necesario reponer salvo cuando hay diarreas o grandes deshidrataciones por excesivo ejercicio o por cualquier infección o inflamación

EL MAGNESIO:

Es un mineral esencial para muchas acciones energéticas de nuestro organismo. Más de trescientos enzimas (nuestros catalizadores para realizar adecuadamente las funciones vitales y otras estrictamente deportivas) dependen de este mineral para su buen funcionamiento.

En los corredores de fondo las pérdidas de magnesio se atribuyen al sudor pero también a una captación desde los glóbulos rojos y de las células grasas, los adipositos. Se sabe que estos “secuestro” de magnesio están directamente relacionados con los calambres y la precoz aparición de fatiga, por lo que sí sería conveniente aumentar su ingesta en verano.

EL FÓSFORO:

Actúa como complemento del calcio en la formación de los huesos. Alrededor del 85% del fósforo del cuerpo humano se encuentra en el esqueleto. Su ingesta se debe equilibrar bien con la de calcio. Algunas aguas minerales tienen la extraordinaria propiedad de contener este equilibrio por lo que se aconseja tomarlas en verano.
Debes informarte leyendo su contenido en la etiqueta pues muy variable. El verano es un buen momento para aficionarte al agua mineral, tan variado y abundante en nuestro país como lo son montañas, fuentes y balnearios.

Respecto a los calambres, los gemelos y sóleo, junto a los isquiotibiales en el muslo posterior, son las zonas donde el corredor sufre estos calambres, que no son más que contracciones espontáneas y excesivas de los músculos que no están convenientemente “alimentados” (ya sea en su hidratación y mineralización o en su señal nerviosa).

  •  Calambres intensos en ambas piernas que se pueden acompañar por calambres en los brazos.
  •  Igualmente pueden darse en la zona abdominal.
  •  Sudoración excesiva durante minutos, que para su tratamiento tenemos que:
  •  Dejar de hacer inmediatamente ejercicio.
  •  Beber agua y electrolitos (especialmente bicarbonato y cloruro sódico o sal).
  •  Haremos estiramientos analíticos estáticos de los músculos afectados.
  •  Aplicaremos paños húmedos y calientes en la zona muscular afectada.
  •  Es muy útil un suave masaje con afloramientos, amasamientos suaves y ligeras sacudidas de los músculos acalambrados, pues así se separan los extremos de estos músculos anormalmente contraídos.